23 sept. 2012

Cuéntame eso de que las caricias son más fuertes que los golpes

Pasar, no pasa ni el tiempo. No pasa nada si pasa de todo. Y si pasa de todo, haremos como si nada. 
Por decir, te diré que tengo ganas de tus ganas, de decirte venga y que me digas vale.Que me hables en mayúsculas de excesos y cristales empañados. 
Saber, sabía poco de ti por aquel entonces. Que eres más de rotos que de descosidos. Que eras más de impulsos que de casualidades.
Y por hacer, harías mil historias de noche, pero de noche no me harías el amor.
Perder, no perdí ni los pantalones. Perdí la cabeza y más tarde, te perdiste tú.
Que eres obsesión. Que fuiste julio y eres noviembre. Que si por alguna casualidad apareces mañana, te diré que yo soy más un descosido que un roto. Que las casualidades existen. Que estás a un vestido y media cremallera de seducirme, y que te dejo que me cuentes mil historias si después me haces mil veces el amor.
Tú di vale, que de los cristales empañados, ya me encargo yo.
Te amo.

22 sept. 2012

Resignación:

Para empezar decir que este texto que viene a continuación no es mio. Pero es digno de ser leido y de que lo veáis:

Los ojos se acostumbran a la oscuridad.El corazón a sufrir. Los oídos se habitúan al sonido de como suena la vida de los otros. Queremos oír la historia entera, aunque no sea la verdad. Queremos oír la historia hasta el final. Incluso si es la verdad, aunque nos duela. La versión más triste suele ser, casi por defecto, la más real, aunque todavía siga habiendo gente que lo niega…
Anécdotas, historias, fábulas, cuentos y leyendas. La representación literaria, el boca a boca, son la perpetuación simbólica de nuestras aburridas y simples vidas,  el significado de “Vivir”, es que nuestra vida “tiene que ser contada”. La vida, la tuya, la nuestra, la vuestra y la de todos. Son, somos malditas películas, casi siempre una comedia dramática con tintes románticos y algo de porno. Si tienes suerte… 
Si, esto es una puta película que por suerte o por desgracia tenemos que aguantar hasta el final. Y normalmente, la mejor parte empieza poco antes de morirte.Yo lo veo así, cuando estamos en los créditos, o sea cuando te has muerto. Las personas que te quieren, que tú has querido y todo ese rollo, acuden a tu entierro. Van desfilando, casi en orden de aparición sobre el fondo negro de tus ojos. Vienen para despedirse, pero probablemente ya hace tiempo que te dijeron adiós. Cuando discutisteis por aquel mal entendido y acabasteis arrojándoos mutuamente el mobiliario del hogar, del espacio vital que compartierais. Cuando dejasteis de follar, o cuando tuvisteis posturas enfrentadas, pero civilizadamente irreconciliables. Y es que nadie se escapa del hastío- esa fuerza oscura y tenebrosa cuya forma es tan grande como el mismísimo cosmos y que rodea y acecha maliciosamente a la tierra y sus habitantes- en la cama o fuera de ella. Si, así creo que debe ser un funeral visto desde el que se pira. Si es que se va a algún sitio. Otra estupenda farsa teatrera. La función final.
Ahora va el comentario del tonto que habita dentro de mí, y de todos nosotros: ¡Peroooo queda el arte!
Si, el arte siempre da sentido a una vida vacía. A una vida hastiada, que se a colocado entre dos espejos, uno frente al otro, y se ha contemplado a si misma hasta el infinito. Buscando esa fuerza que aparece para salvarnos y que atribuimos a la maravillosa casualidad, la magia, la musa…¿A dónde van las musas cuando hay crisis?, esas ni siquiera dicen adiós, directamente te abandonan. Así, sin más, sin dejarte una nota. Eso te inspiraría, y acabarías encontrando a otra. Y claro esta, esa no es una situación agradable para una musa. Suelen ser personajes con un alto concepto de si mismas, y terriblemente posesivas. Incluso para lo que ya no es suyo. La mía, la que actualmente esta conmigo, vive atrapada en el cristal- que para ella es un espejo- glamuroso de una joya. Como un hada alcohólica que quedó atrapada en resina o ámbar, confundiéndola con cerveza. Vive atrapada en mis mejores recuerdos. Eternamente atrapada en los laberintos edulcorados de la memoria idealizada. Como la modelo de aquellas fotos que nunca hice.No tiene nombre, no eres tú, ni tú, ni tú tampoco, no es nadie. Son mis ganas, algo totalmente incomprensible, para princesas drogadas de tanto besar sapos. Sin ni siquiera distinguirlos de las putas ranas…



Pero bueno, ¿a nadie le amarga un dulce, no?,  ¿o si?